1974 – 1º de Julio – 2008

 

«Estaba decidido a quemarme en una llama épica y sagrada para alumbrar el camino de la victoria»

 

«Los críticos, los supercríticos, los detractores de Perón, podrán escribir la historia como les parezca, como se les antoje, deformando o tergiversando, o decir la verdad, pero lo que no podrán decir, explicar ni negar jamás, es que el pueblo lo quiso a Perón» (Eva Perón, Historia del peronismo)

 

«Nunca me he sentido otra cosa que un hombre demasiado humilde al servicio de una causa demasiado grande mí, y no hubiese aceptado nunca mi destino si no fuese porque siempre me decidió el apoyo cordial de nuestro pueblo»

 

En este nuevo aniversario del ingreso a la inmortalidad del General Perón, rendimos un homenaje a su memoria, sin nostalgias paralizantes ni claudicantes, sino reafirmando nuestra convicción en el destino glorioso de la República Argentina y en la vocación del Pueblo argentino a vivir en una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

Los que enseñan la justicia a las multitudes son como estrellas que alumbran por toda la eternidad, dice un antiguo proverbio bíblico. En nuestra Argentina, la obra dignificadora del General Perón no sólo reflejó la veracidad de ese máxima, sino que además ha constituido el último hito del camino recorrido por el Movimiento Nacional, el que -sin pretensiones imperialistas sino abierto a todos los pueblos del mundo- fue personificado y conducido a través de la línea histórica iniciada por los nuestros hermanos rioplatenses en la victoria contra las primeras Invasiones Inglesas y continuada por los patriotas que encarnaron la matriz indígena-hispana en el pronunciamiento de Mayo, las luchas por la Independencia capitaneadas por Manuel Belgrano y José de san Martín, la resistencia contra la colonización mercantilista anglosajona de nuestra Patria encarnada en el siglo XIX por José Gervasio Artigas, los caudillos de las montoneras litoraleñas y de la Confederación Argentina y del Interior federal, y la restauración de la soberanía popular impulsada por Hipólito Irigoyen durante las primeras décadas del siglo XX.

 

Pero el mejor homenaje que podemos rendir en este día al gran líder del Pueblo argentino es reafirmar nuestro compromiso de llevar a cabo y hasta el fin la tarea revolucionaria y dignificadora por él iniciada:

- dejar de lado los enfrentamientos fratricidas, fomentados por intereses extraños a nuestra Patria, y reiniciar la construcción de una verdadera paz social y la unidad nacional, sin las cuales podemos sucumbir como Nación;

- comenzar a pensar en grande un nuevo proyecto de país, asociando el destino y la felicidad de cada individuo con el destino y la felicidad de la comunidad;

- frente a las divisiones inútiles, inoperantes e intrascendentes, promover la solidaridad y el amor como elementos de cohesión y unión social,

- frente a las desigualdades y los privilegios irritantes, reafirmar la dignidad intrínseca que todo ser humano posee por el solo hecho de su existencia, y la igualdad como fundamento de la vida comunitaria;

- promover la cultura del trabajo y de la producción como fuente de la grandeza de la Nación, frente al capitalismo especulativo depredador;

- fomentar una política de soberanía y autonomía integral de la Argentina, libre de toda sujeción al Nuevo Orden Mundial que sólo pretende un destino de granja para nuestra Patria;

- promover la vigencia de una auténtica Justicia Social, que obliga a una verdadera distribución de la riqueza y la eliminación de la concentración económica que beneficia a unos pocos;