|
35º Aniversario del Tránsito a la Inmortalidad
de Juan Domingo Perón
(1974 – 1º de Julio – 2009)

«Estaba
decidido a quemarme en una llama épica y
sagrada para
alumbrar el camino de la victoria»
«Los
críticos, los supercríticos, los detractores de Perón, podrán escribir la
historia como les parezca,
como se
les antoje, deformando o tergiversando, o decir la verdad, pero lo que no podrán
decir,
explicar
ni negar jamás, es que el pueblo lo quiso a Perón»
(Eva Perón, Historia del peronismo)
«Nunca me
he sentido otra cosa que un hombre demasiado humilde al servicio de una causa
demasiado grande,
y no
hubiese aceptado nunca mi destino si no fuese porque siempre me decidió el apoyo
cordial de
nuestro pueblo»
(Juan Domingo Perón, En el Congreso Nacional, 1º de mayo de 1974)
Gracias, General, porque:
*
Nos ofreciste una Causa noble y digna por la cual luchar y justificar nuestro
paso por la vida
* La Luz de tu Amor y de tu Sacrificio sigue brillando en el cielo de la Patria
y en nuestros corazones
*
Ardiste como una llama épica y sagrada que sigue iluminando los destinos de
nuestra sufrida Nación Argentina
En este nuevo aniversario del
ingreso a la inmortalidad del General Perón, rendimos un homenaje a su memoria,
sin nostalgias paralizantes ni claudicantes, sino reafirmando nuestra convicción
en el destino glorioso de la República Argentina y en la vocación del Pueblo
argentino a vivir en una Nación socialmente justa, económicamente libre y
políticamente soberana.
Los que
enseñan la justicia a las multitudes son como estrellas que alumbran por toda la
eternidad,
dice un antiguo proverbio bíblico. En nuestra Argentina, la obra dignificadora
del General Perón no sólo reflejó la veracidad de ese máxima, sino que además ha
constituido el último hito del camino recorrido por el Movimiento Nacional, el
que -sin pretensiones imperialistas sino abierto a todos los pueblos del mundo-
fue personificado y conducido a través de la línea histórica iniciada por los
nuestros hermanos rioplatenses en la victoria contra las primeras Invasiones
Inglesas y continuada por los patriotas que encarnaron la matriz
indígena-hispana en el pronunciamiento de Mayo, las luchas por la Independencia
capitaneadas por Manuel Belgrano y José de san Martín, la resistencia contra la
colonización mercantilista anglosajona de nuestra Patria personificada en el
siglo XIX por José Gervasio Artigas, los caudillos de las montoneras litoraleñas,
de la Confederación Argentina y del Interior federal, y la restauración de la
soberanía popular impulsada por Hipólito Irigoyen durante las primeras décadas
del siglo XX.
Pero el mejor homenaje que
podemos rendir en este día al gran líder del Pueblo argentino es reafirmar
nuestro compromiso de llevar a cabo y hasta el fin la tarea revolucionaria y
dignificadora por él iniciada:
- en esta hora de
disgregación y postración social y política, recuperar y reanudar en forma
creativa la gran Causa Nacional por él diseñada y hecha realidad durante sus
tres memorables presidencias
- dejar de lado los
enfrentamientos fratricidas, fomentados por intereses extraños a nuestra Patria,
y reiniciar la construcción de una verdadera paz social y la unidad nacional,
sin las cuales podemos sucumbir como Nación;
- comenzar a pensar en
grande un nuevo proyecto de país, asociando el destino y la felicidad de
cada individuo con el destino y la felicidad de la comunidad;
- frente a las divisiones
inútiles, inoperantes e intrascendentes, promover la solidaridad y el amor
como elementos de cohesión y unión social;
- frente a las desigualdades
y los privilegios irritantes, reafirmar la dignidad intrínseca que todo ser
humano posee por el solo hecho de su existencia, y la igualdad como
fundamento de la vida comunitaria;
- promover la cultura del
trabajo y de la producción como fuente de la grandeza de la Nación, frente
al capitalismo especulativo depredador;
- fomentar una política de
soberanía y autonomía integral de la Argentina, libre de toda sujeción al
Nuevo Orden Mundial que sólo pretende un destino de granja para nuestra Patria;
- frente a la mediocridad
imperante, mantener encendida la luz imperecedera de su Obra revolucionaria,
siendo predicadores y apóstoles de su Doctrina;
- ser humildes y abnegados
artífices del destino común que los argentinos necesitamos plasmar para no
sucumbir como Nación
RENACE LA PATRIA
¡PERÓN VIVE!
|