AGRUPACIÓN UNIVERSITARIA “HOMBRE NUEVO”

 

17 de Noviembre – 20 de Noviembre

                                                    

 

Como jóvenes universitarios nos asociamos a este festejo del Día del Militante y del Día de la Soberanía Nacional.

 

Somos jóvenes no sólo por la etapa biológica que estamos transitando, sino fundamentalmente porque no tenemos ni el cerebro marchito ni el corazón intimidado. Por eso estamos convencidos que hay que vivir la vida con un sentido heroico, al servicio de una causa noble que hace grandes y dignos a los hombres y a los pueblos. Por eso abrazamos ideales y valores y estamos dispuestos a dar la vida por ellos. No nos conformamos con una existencia mediocre, ni tampoco con un mero transitar por la vida sin horizontes ni esperanzas.

Sentimos que nuestra generación no tiene lugar ni cabida en este Nuevo Orden Mundial que agobia y saquea a los pueblos y naciones del mundo, en particular a nuestra Patria y a nuestros pueblos hermanos de Hispanoamérica. Sentimos también que este nuevo imperialista globalizador nos quiere robar el futuro, por eso sólo nos ofrece pasatiempos triviales para entretenernos o alcohol y drogas para degradarnos. Pero no nos resignamos a padecer este presente sin esperanza, ya que queremos vivir una vida digna que valga la pena y justifique nuestro paso por este mundo. Tampoco nos resignamos a subsistir pasivamente, tenemos sed de gloria, por eso volvemos nuestra mirada a nuestra historia patria, para tomar modelos y ejemplos que nos sirvan de guía y de luz en este presente agobiante.

En esta recuperación de nuestra memoria histórica reconocemos las grandezas de nuestro pasado y las gestas de nuestro pueblo, en su esfuerzo por ser libres de toda dominación y sometimiento extraño a nuestras raíces. Por eso rendimos homenaje a la gesta de la Vuelta de Obligado, como modelo de la actitud que tenemos que tener los argentinos frente a la prepotencia imperialista que tanto ayer como hoy pretende convertirnos en vasallos descartables del colonialismo británico, el poder oculto en las sombras en nuestra historia nacional y en nuestro presente dramático. Por eso nos asociamos a quienes han sido testigos vivos del reencuentro del General Perón con su pueblo, luego de 18 años de exilio, como ejemplo del esfuerzo tenaz y militante de quienes ofrendaron su vida para hacer posible el retorno de quien había levantado las banderas de la Justicia Social, de la Soberanía Política y de la Independencia Económica para posibilitar la felicidad del pueblo argentino y la grandeza de nuestra Patria.

Al quitarnos el pasado y trivializar el presente, los enemigos de nuestra Patria y de la humanidad pueden manipularnos impunemente, porque nos roban el futuro y el norte de nuestras vidas. Al recrear y conmemorar estas gestas, los jóvenes dejamos de ser marionetas a merced del poder colonialista –interno y externo-, comenzamos a ser artífices de nuestro propio futuro, y a la vez nos constituimos en herederos de quienes han luchado a lo largo de nuestra historia para hacer de la Argentina una nación libre y soberana, dueña de su destino.

 

Como universitarios que somos, tenemos el deber y el compromiso de llevar a nuestros claustros este espíritu juvenil impregnado de amor a la Patria. Es casi inevitable que las instituciones universitarias padezcan la decadencia y degradación política, social, moral y espiritual que impera en nuestro país. Lamentablemente, las universidades en las que se forman los futuros dirigentes de la sociedad han sido convertidas en meras fábricas de títulos y diplomas, en las que ya no importa la búsqueda infatigable de la verdad ni la formación humanista integral sino una escasa capacitación técnica: saber hacer algo, sin indagar el por qué ni el para qué. Intuimos que esta degradación de la actividad académica universitaria es funcional al colonialismo angloamericano que desde 1976 nos saquea impunemente. En vez de formarnos mujeres y hombres íntegros apasionados por la verdad, se pretende que sólo conozcamos  muy pocas cosas y que seamos ignorantes de casi todo. En vez de formarnos como seres íntegros amantes de la Patria, se nos pretende egoístas e individualistas, indiferentes a lo que acontece a nuestro alrededor.

Ante este panorama, los jóvenes que tenemos el privilegio de asistir a la Universidad nos sentimos obligados a bregar para que nuestros compañeros abran su corazón y su mente al llamado de la Patria. Frente a esta nueva invasión colonialista del imperialismo internacional del dinero, frente a la defección de gran parte de nuestra dirigencia, queremos hacer en la Universidad lo mismo que nuestros paisanos en Obligado: forjar la resistencia intelectual y espiritual que haga frente al espíritu mediocre, insulso, egoísta y triste que quieren imponernos, para evitar que ofrendemos nuestras vidas al servicio de nuestro pueblo. Al llevar el espíritu de la Patria a la Universidad, queremos sembrar en nuestros claustros la misma esperanza militante que animó a millones de anónimos compatriotas a consagrar sus vidas al servicio de la gran Causa Nacional.

De estas dos gestas que hoy conmemoramos, hemos aprendido que sólo podemos ser felices si trabajamos para labrar la felicidad de nuestros compatriotas. Nadie se realiza en una comunidad que no se realiza. También hemos aprendido que para ser grandes y dignos de la felicidad que anhelamos, debemos aprender a pensar en grande y forjar ideales grandes y nobles ideales, porque es imposible llevar a cabo gestas heroicas proyectando pequeñeces.

Sentimos que tenemos el inmenso honor de ser herederos de estas gestas heroicas y del espíritu imperecedero que las ha animado. A pesar de nuestras limitaciones e imperfecciones, nos comprometemos a ser fieles a esta herencia y dignos de ella, para que nuestra hermosa Patria deje de ser colonia y que nuestro Pueblo pueda ser nuevamente feliz. Queremos ser hombres nuevos para una Nueva Argentina